En este fragmento de La Casa de Bernarda Alba, Federico García
Lorca, podemos ver cómo se desarrolla, principalmente, el tema de la
interioridad- exterioridad y la tensión entra lo femenino y lo masculino en relación
con la represión sexual. En el extracto, los personajes que aparecen son
Magdalena, Poncia, Martirio, Adela y Amelia. La primera, Magdalena, es la
segunda hija de Bernarda, quien tiene 30 años y ya abandonó la idea de casarse.
Es sumisa, aunque a veces tiene reacciones en forma de protesta. La Poncia es la vieja criada
de 60 años. Es la que sabe todo lo que pasa en la casa y por eso interviene en
toda conversación que pueda. Parece ser la más sabia de la casa. Martirio es la
cuarta hija de Bernarda, quien tiene 24 años. Es depresiva, pesimista y siempre
está triste. Es la que sabe el romance a escondidas de Adela con Pepe el Romano
y también está enamorada de él, por eso termina denunciando a Aleda frente a
toda la familia. Adela es la hija más chica con 20 años. Es la rebelde y la más
hermosa. Está enamorada de Pepe el Romano y tiene una relación secreta con él.
Amelia es la tercera hija y tiene 27 años. Es otra víctima más de la represión
de su madre pero ya está resignada. Es tímida.
En la obra se
producen diferentes conflictos. Uno de ellos es la problemática entre la ley
social- ley natural. Aquella ley social impuesta por la madre, que prohíbe a
las cinco hijas tener contacto alguno con los hombres, a la cual se opone la
ley natural, en la que las hijas buscan apagar ese fuego interior a través del
sexo que se les está negando desde que son niñas. Estas dos leyes están
relacionadas con el deber- deseo. El deber de ni siquiera mirar a los hombres,
el cual no puede contener por culpa de su deseo y terminan mirándolos igual
pero con cautela, como se ve en este fragmento en el que Adela dice:
“Vamos a verlos por la ventana de mi cuarto” y la Poncia responde:
“Tened cuidado con no entreabrirla mucho, porque son capaces
de dar un empujón para ver quién mira”
De esta manera, las
hijas intentan apagar ese calor interno que tienen, que está representado por
el verano y las altas temperaturas climáticas como este fragmento demuestra con
Martirio:
“Estoy deseando que llegue Noviembre, los días de lluvia, la
escarcha, todo lo que no sea este verano interminable”.
Otra tensión que se
da en la obra y en el fragmento es la de exterioridad- interioridad ya que el
único contacto posible que pueden tener las hijas con un hombre es a través de
la ventana. La interioridad se refiere a Bernarda, que no las deja salir de su
casa como una forma de “protegerlas” de los hombres, del mundo exterior y
principalmente sobre el “qué dirán” y con el correr de los actos, la obra de
adentra mas al interior de la casa. Las paredes de la casa son blancas, color
que representa la pureza y la virginidad de las hijas y también son gruesas,
para que el afuera no escuche lo que ocurre dentro de ella. En cuanto a la
exterioridad, representada en los hombres, que estaban afuera de la casa, son
alegres y tienen libertad de trabajar y también de vivir plenamente su
sexualidad, sin ninguna restricción.
Un símbolo mas que
aparece fuertemente en este fragmento y en la obra es el agua. Martirio,
deprimida, desea que llegue Noviembre, mes en el que llueve y esa lluvia
representa la necesidad de apagar el calor del fuego de la pasión, la libertad.
Al igual que en este
fragmento, pero en el final de la obra, Adela calma su fuego interno con un
hombre, pero no mirándolo por la ventana, sino que teniendo relaciones en el
corral con Pepe el Romano. Este episodio provoca el suicidio de Adela ya que la
muerta era la única forma de salir del calvario que estaban viviendo.
El tema principal de este ensayo y de la obra
es la interioridad- exterioridad, ya que los hombres están afuera y alegres, y
ellas están adentro, tristes ya que saben que no tienen acceso a esa vida feliz
mas que con la mirada.