2 jul 2013

La casa de Bernarda Alba

En este fragmento de La Casa de Bernarda Alba, Federico García Lorca, podemos ver cómo se desarrolla, principalmente, el tema de la interioridad- exterioridad y la tensión entra lo femenino y lo masculino en relación con la represión sexual. En el extracto, los personajes que aparecen son Magdalena, Poncia, Martirio, Adela y Amelia. La primera, Magdalena, es la segunda hija de Bernarda, quien tiene 30 años y ya abandonó la idea de casarse. Es sumisa, aunque a veces tiene reacciones en forma de protesta. La Poncia es la vieja criada de 60 años. Es la que sabe todo lo que pasa en la casa y por eso interviene en toda conversación que pueda. Parece ser la más sabia de la casa. Martirio es la cuarta hija de Bernarda, quien tiene 24 años. Es depresiva, pesimista y siempre está triste. Es la que sabe el romance a escondidas de Adela con Pepe el Romano y también está enamorada de él, por eso termina denunciando a Aleda frente a toda la familia. Adela es la hija más chica con 20 años. Es la rebelde y la más hermosa. Está enamorada de Pepe el Romano y tiene una relación secreta con él. Amelia es la tercera hija y tiene 27 años. Es otra víctima más de la represión de su madre pero ya está resignada. Es tímida.
  En la obra se producen diferentes conflictos. Uno de ellos es la problemática entre la ley social- ley natural. Aquella ley social impuesta por la madre, que prohíbe a las cinco hijas tener contacto alguno con los hombres, a la cual se opone la ley natural, en la que las hijas buscan apagar ese fuego interior a través del sexo que se les está negando desde que son niñas. Estas dos leyes están relacionadas con el deber- deseo. El deber de ni siquiera mirar a los hombres, el cual no puede contener por culpa de su deseo y terminan mirándolos igual pero con cautela, como se ve en este fragmento en el que Adela dice:
“Vamos a verlos por la ventana de mi cuarto” y la Poncia responde:
“Tened cuidado con no entreabrirla mucho, porque son capaces de dar un empujón para ver quién mira”
 De esta manera, las hijas intentan apagar ese calor interno que tienen, que está representado por el verano y las altas temperaturas climáticas como este fragmento demuestra con Martirio:
“Estoy deseando que llegue Noviembre, los días de lluvia, la escarcha, todo lo que no sea este verano interminable”.
  Otra tensión que se da en la obra y en el fragmento es la de exterioridad- interioridad ya que el único contacto posible que pueden tener las hijas con un hombre es a través de la ventana. La interioridad se refiere a Bernarda, que no las deja salir de su casa como una forma de “protegerlas” de los hombres, del mundo exterior y principalmente sobre el “qué dirán” y con el correr de los actos, la obra de adentra mas al interior de la casa. Las paredes de la casa son blancas, color que representa la pureza y la virginidad de las hijas y también son gruesas, para que el afuera no escuche lo que ocurre dentro de ella. En cuanto a la exterioridad, representada en los hombres, que estaban afuera de la casa, son alegres y tienen libertad de trabajar y también de vivir plenamente su sexualidad, sin ninguna restricción.
  Un símbolo mas que aparece fuertemente en este fragmento y en la obra es el agua. Martirio, deprimida, desea que llegue Noviembre, mes en el que llueve y esa lluvia representa la necesidad de apagar el calor del fuego de la pasión, la libertad.
  Al igual que en este fragmento, pero en el final de la obra, Adela calma su fuego interno con un hombre, pero no mirándolo por la ventana, sino que teniendo relaciones en el corral con Pepe el Romano. Este episodio provoca el suicidio de Adela ya que la muerta era la única forma de salir del calvario que estaban viviendo.
   El tema principal de este ensayo y de la obra es la interioridad- exterioridad, ya que los hombres están afuera y alegres, y ellas están adentro, tristes ya que saben que no tienen acceso a esa vida feliz mas que con la mirada.